miércoles, 08 febrero 2012

Bicampeonato Italiano

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La segunda Copa Mundial fue organizada en mil novecientos treinta y cuatro, por Italia. Como forma de retribución por el boicot realizado en mil novecientos treinta, por los países europeos, Uruguay y otros países americanos se retiraron del torneo. La Copa Mundial se había convertido en muy poco tiempo en un gran acontecimiento que recibía las miradas de todo el mundo, por ello el líder fascista Benito Mussolini uso el torneo para la exaltación del nacionalismo, buscando publicitar el poder italiano con una victoria en la competición. Para ello no dudó en asegurarse la nacionalización de varios jugadores argentinos, como Luis Monti, Orsi, Guaita y Demaría, y también, del brasileño Anfhiloquio Marques Filo, italianizado como Anfilogino Guarisi.


copamundialEn el caso de Monti, llegó a ser extorsionado durante la final del Mundial anterior, con amenazas de muerte. Italia llegó a la final del torneo donde se enfrentó a Checoslovaquia. Tras una serie de errores arbitrales, Angelo Schiavio anotó el gol del triunfo italiano durante la prórroga, que coronaría a Italia como campeona del mundo. Varios jugadores de aquel equipo reconocieron haber jugado la final bajo nuevas amenazas del Duce. El nacionalizado Monti declaró:


En 1930, en Uruguay, me querían matar si ganaba, y en Italia, cuatro años más tarde, si perdía. En los años posteriores, el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial se hacía cada vez más presente. La Copa Mundial de Fútbol de 1938, a realizarse en Francia, contó con las deserciones de España debido a la guerra civil, China y Japón debido al estallido de la Segunda Guerra Sino-japonesa, mientras la clasificada Austria se retiró del torneo tras el Anschluss.


Ya en el torneo propiamente tal, Alemania fue repudiada por el público mientras los jugadores realizaban el tradicional saludo nazi. Además, los equipos americanos (a excepción de Brasil y Cuba), nuevamente boicotearon el torneo luego de que fuera otorgada la sede a un país europeo a pesar del compromiso inicial de alternar la sede entre ambos continentes.


En el ámbito deportivo, Italia mostró su capacidad ofensiva llegando a la final del torneo tras derrotar al Brasil de Leonidas, una de las figuras del torneo. Los italianos se enfrentaron a la potente Hungría y la derrotaron por 4:2, convirtiéndose en el primer equipo en alcanzar el bicampeonato. Mussolini, al igual que en 1934, no estaba dispuesto a ver perder a su equipo. El seleccionador italiano, Vittorio Pozzo, recibió un telegrama antes del partido final, en el que sólo podía leerse Vencer o morir. Además, obligó a sus jugadores a vestir para la final camisetas negras, símbolo de guerra del fascismo italiano.

 
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