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La fase final del torneo es realizada cada cuatro años y en ella participan los equipos que sortearon exitosamente el proceso clasificatorio y aquellos clasificados por derecho propio. Esta etapa del torneo se realiza a lo largo de un mes exclusivamente en el país organizador designado con anterioridad. Sin embargo, en la Copa Mundial de Fútbol de 2002, el evento fue realizado por Corea del Sur y Japón conjuntamente; aunque la experiencia fue un éxito, el complejo proceso logístico necesario ha hecho que la FIFA considere evitar este tipo de torneos en el futuro.
El país organizador es electo por el Comité Ejecutivo de la FIFA, el cual se reúne algunos años antes en Zúrich para poder tomar su decisión. El Comité Ejecutivo está compuesto por diversos representantes de las diferentes confederaciones y es presidido por el Presidente de la FIFA.
El Comité Ejecutivo realiza una votación simple hasta lograr una mayoría absoluta de votos para determinar el país anfitrión de la Copa. En caso de que haya empate, es el presidente del organismo el encargado de dirimir la situación. En ocasiones anteriores, se han logrado acuerdos previos entre los representantes de las candidaturas que han evitado la realización de votaciones o han generado votaciones unánimes.
Así, por ejemplo, en el 35º Congreso de la FIFA realizado en Londres durante 1966, los representantes de Alemania Occidental, Argentina y España retiraron sus candidaturas al aceptar la propuesta de organizar los torneos de 1974, 1978 y 1982, respectivamente, mientras en 1996, Corea del Sur y Japón aceptaron fusionar sus candidaturas en una sola y así evitar la votación.
La FIFA establece una serie de requisitos para poder organizar el torneo, especialmente en cuanto a infraestructura. En los últimos años, las exigencias establecen al menos la existencia en el país de entre 8 a 10 estadios que superen los 40.000 espectadores. En caso de que estas exigencias no sean cumplidas, la FIFA tiene la posibilidad de asignar la sede a otro país.
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